Cuando la prevención del SPCR, se queda en el papel y el riesgo sigue en el terreno
Desde hace meses, distintos profesionales del ámbito técnico, de la ingeniería, de la prevención de riesgos laborales y del mantenimiento industrial venimos analizando una realidad que ya no puede seguir tratándose como anecdótica: la gestión del riesgo eléctrico asociado a tormentas y rayos en instalaciones industriales presenta una desconexión evidente entre normativa, práctica real y prevención efectiva.
Esta reflexión no nace desde la confrontación, sino desde la experiencia acumulada en el terreno, en auditorías, mantenimientos, investigaciones de incidentes y revisiones de instalaciones donde confluyen REBT, PRL, ATEX y Sistemas de Protección Contra el Rayo (SPCR).
1. La paradoja que nadie quiere formular
Y, sin embargo, los incumplimientos técnicos son masivos. y los datos son incómodos:
Una parte muy significativa de las instalaciones SPCR no cumple plenamente con los requisitos técnicos que justifican su propia certificación:
Bajantes en zonas de tránsito, tomas de tierra accesibles, ausencia de señalización, distancias de seguridad inexistentes, convivencia directa con zonas ATEX o con redes REBT.
Auditorías que se validan administrativamente lo que técnicamente no visualiza un análisis físico del riesgo.
2. El rayo no entiende de categorías administrativas
En caso de impacto, una estructura metálica, un SPCR o incluso una instalación “no protegida” se comporta como:
Una instalación de muy alta tensión temporal
Con corrientes impulsivas de decenas de kiloamperios
Con campos electromagnéticos intensos
Con tensiones de paso y contacto potencialmente letales
Y, sin embargo, no se señaliza como tal, no se gestiona como tal y no se audita como tal.
La pregunta es directa:
¿Por qué un riesgo eléctrico de esta magnitud no recibe el mismo tratamiento preventivo que otros riesgos eléctricos mucho menores?
3. ATEX: la contradicción más delicada
En entornos ATEX, la incoherencia alcanza su punto crítico. Se acepta normativamente la presencia de:
Captadores de rayos
Bajantes conductores
Puestas a tierra de SPCR
En zonas donde, por definición, una chispa, un arco o una energía no controlada puede desencadenar una explosión.
No hablamos de hipótesis teóricas, sino de principios físicos básicos que cualquier técnico reconoce... pero que el sistema parece haber normalizado por inercia normativa.
4. El último responsable no es el técnico de campo
Aquí es donde queremos ser claros.
El problema no
es el instalador, que trabaja con márgenes de coste. No es solo el auditor, que aplica listas
cerradas.
No es únicamente el ingeniero, que diseña bajo una norma existente.
El responsable último del paradigma vigente es el marco regulador y preventivo que:
Permite la convivencia de contradicciones técnicas
Prioriza el cumplimiento documental frente al riesgo real
No integra la experiencia de campo en la evolución normativa
Y ese marco depende, directa o indirectamente, de la Administración central.
5. Una oportunidad, no una acusación
Esta carta no pretende señalar culpables, sino abrir una puerta.
Porque si algo ha demostrado la prevención de riesgos laborales a lo largo de su historia
es que evoluciona cuando se atreve a revisar sus propios supuestos.
Hoy la pregunta ya no es si las normas existen, sino:
¿Reflejan fielmente el riesgo real que afrontan los trabajadores en caso de tormentas con actividad eléctrica?
Y, si no lo hacen:
¿Quién debe liderar esa revisión, si no el propio organismo público de referencia?
6. Propuesta abierta
El paso siguiente, seria:
Abrir un debate técnico público sobre SPCR, PRL y ATEX.
Integrar datos reales de campo en futuras revisiones.
Revisar criterios de señalización, procedimientos y auditoría.
Reconocer que la prevención del riesgo por rayos no puede seguir tratándose como un riesgo residual.
Porque :
Autores:
Ángel Rodríguez · Roberto Leal
Investigación aplicada · Protección frente al rayo · Microclima eléctrico En diálogo técnico con AITA, IA
colaborativa.
ANGEL: [email protected] tf: +376 358159