SABES CUANTOS PARARRAYOS RADIACTIVOS HAY CONTAMINADO EL AIRE

PARARRAYOS RADIACTIVOS

Un problema heredado que aún no está resuelto

 

A finales del siglo XX, numerosos países comenzaron a revisar el uso de los denominados pararrayos radioactivos, dispositivos que incorporaban pequeñas fuentes de material radiactivo con el objetivo de favorecer la ionización del aire.

En 1989, España, junto con la mayoría de países de la Comunidad Europea, decretó por ley la retirada obligatoria de los pararrayos radioactivos, debido a los riesgos ambientales y sanitarios asociados, especialmente en caso de impacto de rayo, deterioro del encapsulado o manipulación indebida.

Desde entonces, estos dispositivos quedaron prohibidos para su instalación y uso, y pasaron a considerarse residuos radiactivos sujetos a una gestión muy específica.


Una realidad aún presente

A pesar de la prohibición, se estima que todavía existen en el mundo más de 15.000 pararrayos radioactivos sin retirar, muchos de ellos instalados en:

  • edificios antiguos,

  • instalaciones industriales,

  • silos,

  • torres,

  • infraestructuras aisladas.

En numerosos casos, estos equipos permanecen en servicio por desconocimiento, ya que visualmente pueden confundirse con pararrayos convencionales.


Identificación y retirada

Los pararrayos radioactivos no pueden ser manipulados, desmontados ni mantenidos por empresas convencionales de protección contra el rayo.

Su retirada solo puede ser realizada por:

  • empresas autorizadas en gestión de residuos radiactivos,

  • siguiendo protocolos específicos de seguridad, transporte y almacenamiento.

El coste de una retirada y gestión reglamentaria puede situarse en el entorno de los 12.000 €, dependiendo del modelo, localización y país.


Importancia de la identificación visual

La identificación temprana de estos dispositivos es clave para:

  • evitar exposiciones innecesarias,

  • prevenir riesgos ambientales,

  • y cumplir con la legislación vigente.

Existen catálogos históricos que permiten identificar visualmente los distintos modelos de pararrayos radioactivos fabricados en su momento.

👉 Si detectas un pararrayos antiguo y tienes dudas sobre su tipología, es fundamental no manipularlo y comunicarlo a una empresa especializada o a las autoridades competentes.


Salud y precaución

La presencia de una fuente radiactiva, incluso de baja actividad, implica un riesgo potencial si el dispositivo se deteriora, se fractura o es alcanzado por un rayo.

Por este motivo, las autoridades optaron por aplicar el principio de precaución, retirando estos sistemas del entorno urbano e industrial.

No se trata de generar alarma, sino de evitar exposiciones innecesarias a materiales que hoy se consideran incompatibles con los criterios actuales de seguridad y salud.


Colaboración y responsabilidad

La eliminación definitiva de los pararrayos radioactivos requiere:

  • identificación,

  • comunicación,

  • y actuación coordinada.

Si detectas uno de estos dispositivos:

  • puedes documentarlo fotográficamente sin acercarte ni manipularlo,

  • y comunicarlo a profesionales especializados para su correcta catalogación y gestión.


🔍 Nota final

Los pararrayos radioactivos forman parte de la historia de la protección contra el rayo, pero no de su presente ni de su futuro.

 

Su retirada no es solo una obligación legal, sino una medida de responsabilidad técnica, ambiental y sanitaria.