MANTENIMIENTO DE LOS SISTEMAS DE PROTECCIÓN CONTRA EL RAYO (SPCR)
Las instalaciones de protección contra el rayo (SPCR) están diseñadas con un objetivo claro:
proteger a las personas, los animales y las instalaciones frente a fenómenos eléctricos de origen atmosférico.
Sin embargo, las exigencias técnicas de estas instalaciones son cada vez mayores debido a:
el aumento de la actividad tormentosa,
la variabilidad climática,
la mayor sensibilidad de los equipos eléctricos y electrónicos,
y la exposición prolongada de los materiales al entorno.
No siempre es sencillo diseñar un SPCR óptimo ni ubicar adecuadamente su puesta a tierra, ya que cada instalación presenta:
una situación geográfica distinta,
condiciones de terreno variables,
y niveles de riesgo diferentes.
Por este motivo, el mantenimiento periódico del SPCR no es una opción, sino una necesidad técnica y de seguridad, tanto para las personas como para las instalaciones protegidas.
Existe una creencia extendida de que una puesta a tierra, por el hecho de estar enterrada, no requiere mantenimiento.
Esta idea es técnicamente errónea.
Un electrodo de tierra habitual consiste en:
una barra de acero recubierta de una fina capa de cobre (5, 30 o 50 micras),
que durante su hincado sufre micro-rayaduras inevitables en el recubrimiento.
Con el paso del tiempo:
la humedad del terreno,
la presencia de sales y contaminantes,
y las corrientes de fuga de la propia instalación,
favorecen procesos de electrólisis, sulfatación y oxidación, acelerando la corrosión del núcleo de acero.
Como consecuencia, en un periodo relativamente corto (del orden de 5 años, dependiendo del terreno), el electrodo puede:
perder sección efectiva,
degradar su contacto con el terreno,
o incluso desaparecer parcialmente, comprometiendo gravemente la eficacia de la toma de tierra.
Esta degradación puede dar lugar a:
elevación del potencial de tierra,
aparición de descargas electrostáticas ambientales,
disparos intempestivos de protecciones,
y riesgos para personas y equipos.
Por razones de seguridad, es imprescindible efectuar revisiones periódicas del conjunto del SPCR para verificar:
su diseño,
su correcta ejecución,
y el estado real de todos los elementos que lo componen.
El mantenimiento deberá realizarse de forma rigurosa y documentada, generando un informe técnico por cada revisión, firmado por:
el instalador cualificado,
y el titular de la instalación,
dejando constancia de las incidencias o anomalías detectadas.
(Consultar la serie de normas UNE EN 62305)
Periodicidad recomendada:
🔹 Revisión anual
Los procedimientos de mantenimiento se adaptarán a los puntos críticos de cada instalación, en función de una auditoría previa.
A continuación se expone un ejemplo orientativo para una instalación doméstica aislada (vivienda en montaña).
Verificación del estado de corrosión de las conexiones eléctricas.
Revisión del conjunto del SPCR y aplicación de mejoras si procede.
Inspección visual del cabezal para detectar impactos, fusiones o deformaciones.
En caso de anomalía:
documentación fotográfica,
sustitución del equipo.
Comprobación de la estabilidad mecánica de soportes y anclajes.
Revisión de fijaciones y su estado estructural.
Limpieza, tratamiento anticorrosivo y pintura si es necesario.
Inspección del estado de grapas, soportes y protecciones mecánicas.
Sustitución de elementos deteriorados.
Verificación de la continuidad eléctrica entre:
cabezal del pararrayos,
bajantes,
y puesta a tierra.
Corrección o sustitución en caso de valores anómalos.
Medición de la resistencia en ohmios de:
la toma de tierra,
el conjunto del SPCR,
el cable perimetral (si existe).
Aplicación de mejoras para garantizar un valor ≤ 10 Ω.
Revisión del estado de corrosión de conexiones y electrodos.
Cada 4 años:
desenterrado de electrodos,
inspección visual de pérdida de material y corrosión,
sustitución si procede.
Verificación de la continuidad eléctrica de todas las uniones.
Inspección del estado de corrosión de las conexiones.
Corrección inmediata de cualquier discontinuidad o deterioro detectado.