Durante la fase de ionización del aire se observaron los siguientes efectos:
Sensación de cosquilleo en la piel, provocada por el incremento brusco del campo eléctrico.
Aparición de chispas y pequeñas flámulas en objetos puntiagudos metálicos situados en la playa.
Quemaduras localizadas en la piel, especialmente en los puntos donde se generaron chispas o donde la ropa condujo la energía.
Joyas y complementos metálicos (como cadenas, anillos o pulseras) alcanzaron temperaturas extremadamente altas, dejando marcas de quemaduras en la piel, como en el caso de una víctima con una marca circular de una cadena de plata.
Algunas personas sufrieron quemaduras por temperatura, sin haber recibido una descarga directa del rayo, solo por efectos del campo eléctrico intenso.
Las víctimas mortales fallecieron por el efecto directo de la radiación del rayo, principalmente por paro cardíaco súbito, lo que se conoce como muerte por impacto energético o campo impulsivo.
Este caso demuestra que, incluso sin el impacto directo del rayo, la ionización del aire y el aumento repentino del campo eléctrico pueden causar daños graves: quemaduras, lesiones internas, fibrilación ventricular e incluso la muerte.