Cuando la normativa de SPCR existe, pero el riesgo no es identificado ni señalizado y sigue matando
Cada año, entre 6.000 y 24.000 personas mueren en el mundo como consecuencia directa del impacto de rayos. No hablamos de una anomalía estadística, sino de un fenómeno natural masivo, recurrente y previsible, con más de 240.000 incidentes anuales documentados y más de 2.000 millones de eventos de rayos detectados solo en 2025.
Sin embargo, cuando observamos el entorno industrial, la pregunta incómoda aparece sola:
¿Dónde están las señales, los procedimientos y las advertencias visibles del riesgo eléctrico por tormentas?
1. El rayo: un riesgo eléctrico real, no abstracto
En una instalación industrial, no es necesario que exista un Sistema de Protección Contra el Rayo (SPCR) para que el riesgo sea real.
Cualquier estructura metálica elevada, línea aérea, torre, chimenea, grúa, cubierta metálica o sistema de puesta a tierra puede convertirse en un punto de captación indirecta durante una tormenta eléctrica.
Cuando se produce una descarga:
La estructura se comporta como un elemento de muy alta tensión
La red de tierras deja de ser un sistema de protección y pasa a ser un vector de
distribución de energía extrema
Los conductores de protección, bajantes y masas metálicas transportan corrientes impulsivas de decenas de kiloamperios
2. El gran vacío: señalización inexistente del riesgo eléctrico por rayo
En prácticamente ninguna industria encontramos señalización específica que advierta de:
Riesgo de alta tensión temporal durante tormentas
Tensiones de paso y contacto
Zonas críticas asociadas a bajantes de pararrayos
Riesgo eléctrico en tomas de tierra
Estructuras metálicas indirectamente energizadas
Paradójicamente, sí señalizamos máquinas, carretillas, productos químicos o ruido, pero no señalizamos uno de los fenómenos eléctricos más violentos de la naturaleza.
3. SPCR: cuando la protección se convierte en riesgo
En instalaciones con SPCR, el problema se amplifica. En caso de impacto:
Todo el recorrido del sistema (captador, bajante, conexiones, tierra) se convierte instantáneamente en una instalación de muy alta tensión
Aparecen campos electromagnéticos intensos
Se generan acoplamientos inductivos y retornos de corriente
Se producen diferencias de potencial peligrosas para personas y equipos
Los bajantes suelen discurrir por zonas de tránsito
Las tomas de tierra están en zonas accesibles
No existen perímetros de exclusión temporal
No hay protocolos específicos de actuación en tormenta
4. Datos de muertes que obligan a mirar de frente el problema
Impacto humano
Mundo: ~18.000 muertes anuales (promedio)
Europa: ~64 muertes/año
España: entre 10 y 15 muertes/año
Perfil mayoritario: hombres (≈80%), en trabajos al aire libre
Agricultura y ganadería
Construcción
Mantenimiento industrial exterior
Telecomunicaciones
Actividades de ocio profesionalizadas (puertos, estaciones, montaña)
5. El problema no es la falta de normas
Las normas existen.
El problema es cómo se aplican.
En la práctica:
Se cumple el expediente administrativo
Se justifica el diseño en papel
Pero no se traslada el riesgo real al terreno
Zonas de tránsito bajo bajantes
Distancias de seguridad reales
Exposición humana durante tormentas
Señalización específica por riesgo eléctrico atmosférico
Procedimientos operativos en episodios de rayos
6. Responsabilidad directa de la PRL
Aquí la Prevención de Riesgos Laborales tiene un papel clave e ineludible. La mejora continuada implica:
Identificar riesgos reales, no solo normativos
Señalizar adecuadamente riesgos eléctricos temporales
Definir procedimientos específicos en caso de tormenta
Formar a los trabajadores sobre qué hacer y qué no hacer
5. Revisar periódicamente que la instalación y su entorno no han cambiado
Un SPCR no es un objeto pasivo.
Es un sistema dinámico, que en determinadas condiciones multiplica el riesgo eléctrico.
7. La gran contradicción silenciosa
Hoy convivimos con una incoherencia estructural:
Instalaciones que gestionan corrientes equivalentes a infraestructuras de alta tensión
Integradas en entornos regulados como baja tensión
Sin señalización
Sin perímetros
Sin protocolos específicos
Esto no es una cuestión tecnológica. Es una cuestión de gestión del riesgo.
8. Conclusión: prevenir también fuera de la industria El riesgo de rayo no entiende de horarios, sectores ni normativas.
Afecta al trabajo, al ocio, a la ciudad y al entorno rural. Si aceptamos que:
El rayo es un fenómeno frecuente
La exposición humana es real
Las consecuencias son letales
Todo proceso de mejora empieza cuando alguien se atreve a hacer la pregunta que el sistema lleva demasiado tiempo evitando.
Entonces la pregunta final es inevitable:
¿Por qué seguimos tratando el riesgo eléctrico por rayo como un fenómeno excepcional y no como lo que es: un riesgo laboral y social recurrente que exige señalización, procedimientos y revisión crítica?
Autores:
Ángel Rodríguez y Roberto Leal
Investigación aplicada · Protección frente al rayo · Microclima eléctrico.