El origen de un rayo está en la actividad eléctrica generada dentro de una nube de tormenta tipo Cumulonimbus, un sistema capaz de acumular enormes cantidades de
energía.
Durante su desarrollo, estas nubes pueden inducir en el suelo tensiones superiores a 50.000 voltios, y producir descargas que superan los 450.000 amperios.
El comportamiento del rayo es complejo y depende de numerosos factores ambientales y eléctricos. Por ello, todos los valores presentados deben considerarse
referencias aproximadas, ya que cada tormenta evoluciona de manera distinta.
Las variables que influyen incluyen:
Humedad y temperatura del aire
Contaminación atmosférica
Dirección e intensidad del viento
Composición del terreno Altura de la base de la nube
Velocidad de desplazamiento de la tormenta
Presencia de estructuras metálicas o superficies conductoras
Incluso existen rayos de invierno, que demuestran que no solo la termodinámica del verano puede generar descargas